
Cuando el trabajo es intenso y las solicitudes de preparación de pizzas se acumulan, el horno no puede funcionar de manera eficiente. Si la recuperación del calor es lenta o si la distribución del calor en la superficie de cocción es irregular, resulta difícil obtener una corteza de pizza perfecta; además, las cortezas más finas se vuelven frágiles y decepcionantes. Todo esto depende del tubo de calentamiento.
Lo que realmente importa Para los tubos de calentamiento de los hornos para pizza, preferimos el uso de ondas infrarrojas de media longitud, ya que permiten transmitir energía rápidamente sin dañar el aire. En la práctica, tanto la piedra como la superficie de cocción se calientan rápidamente, y el perfil de calor se mantiene constante en cada cocción. Los sistemas estándar operan a 208–240 V, con una potencia de 2.5–4.5 kW por tubo. De esta manera, se puede ajustar la potencia según el tamaño de la superficie de cocción y la intensidad con la que se utiliza el horno. La cubierta de cuarzo resistir bien los ciclos de calor extremo, y su forma compacta permite su uso en diferentes tipos de hornos: hornos tradicionales, hornos rotativos y algunos hornos de convección. Además, cuenta con terminales sólidos y cables adecuadamente blindados.
Lo importante es que, en un restaurante muy ocupado, el tiempo es tan crucial como la masa de la pizza. Las ondas infrarrojas de media longitud acortan el tiempo de calentamiento, aceleran la recuperación entre las cocciones y mantienen estable la temperatura en la cámara de cocción. Esto permite obtener una corteza de color uniforme, una caramélización más rápida y menos pizzas mal cocidas o sobrecocidas. El consumo de energía disminuye, ya que el tubo se calienta solo cuando es necesario. Además, al haber menos fluctuaciones de temperatura, hay menos puntos calientes, lo que hace que cada rebanada tenga el mismo aspecto y sabor.
La instalación es sencilla, pero es indispensable dejar suficiente espacio alrededor del tubo para evitar puntos calientes y proteger al cuarzo. Se espera un breve tiempo de calentamiento después de cada reinicio, así que planifique el reemplazo del tubo durante los períodos en que el horno está menos ocupado. Asegúrese de que la tensión y la potencia coincidan con las especificaciones del horno; utilizar elementos incompatibles puede dañar el termostato y acortar su vida útil.