
En el suelo de la planta, un calentador por infrarrojos que no funciona correctamente no solo afecta negativamente al proceso de calentamiento de las preformas, sino que también convierte dicho proceso en algo impredecible. La relación de estiramiento de las preformas se vuelve inestable, el peso de las botellas aumenta, y la cantidad de material desperdiciado también aumenta. Todo esto ocurre mientras se intenta mantener una temperatura estable, lo cual es difícil de lograr. Nuestro enfoque para el mantenimiento de los calentadores por infrarrojos se basa en una idea sencilla: mantener el túnel de calentamiento estable y predecible, para que la máquina de moldeo funcione de manera consistente, turno tras turno.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico
Los emisores de infrarrojos son el corazón del sistema de calentamiento de las preformas. Los detalles técnicos determinan si se logra un control eficaz o no. Nuestras lámparas halógenas de cuarzo emiten energía de onda corta que penetra rápidamente en la pared de la preforma, evitando así daños en la superficie y permitiendo que el interior de la preforma alcance la temperatura deseada sin excesos. La potencia de las lámparas se ajusta según las necesidades del proceso; generalmente, entre 1 y 3 kW por zona. Además, la geometría del filamento y la alineación de los conectores son precisas. Especificamos lámparas cuya potencia varía menos del ±2% durante su uso, ya que incluso un cambio de 50°C en la temperatura de la preforma puede afectar la tensión en la misma y el peso final de la botella.
La compatibilidad no es solo un concepto teórico; se trata de una adecuación tanto dimensional como eléctrica. Nuestras lámparas de repuesto están diseñadas para encajar perfectamente en los módulos de calentamiento de las plataformas Sidel Matrix, Krones Contiform y Husky HyPET: longitud adecuada, tipo de base adecuado e interfaz de terminales adecuada. Esto significa que se pueden utilizar piezas de repuesto en diferentes tipos de maquinarias, sin necesidad de modificar el túnel de calentamiento. Cuando las lámparas están bien adaptadas, el tiempo de calentamiento es más breve, se reducen los ajustes necesarios y el tiempo de inactividad debido al cambio de lámparas es menor. También disminuye el consumo energético, ya que el sistema no tiene que compensar constantemente por lámparas débiles o envejecidas.
La instalación es sencilla, pero la alineación es donde surgen los problemas. Una lámpara ligeramente doblada o mal insertada en el reflector puede causar zonas calientes y frías en la preforma. Utilice conectores adecuados y revise la limpieza del reflector y la distancia focal cada vez que sea necesario realizar mantenimiento.
La potencia emitida por las lámparas disminuye a medida que estas envejecen. Por eso, es importante reemplazarlas según el tiempo transcurrido, y no solo cuando fallen. Mantenga un margen de potencia del 10% por encima del valor nominal, para asegurar que el perfil de calentamiento permanezca estable hasta que las lámparas lleguen al final de su vida útil.